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Turquía intoxica al pueblo: La Policía dispersa las protestas con agua y productos químicos

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La Policía de Turquía añade diferentes compuestos químicos al agua que utilizan para dispersar a los manifestantes, razón por la que los centros de salud advierten de las consecuencias que los manifestantes podrían padecer en el futuro.

Impactantes fotografías han inundado las redes sociales tras los desalojos en el parque Gezi y la plaza de Taksim. Las imágenes fueron rápidamente divulgadas en internet y permitieron identificar una de las sustancias usadas de la marca Jenix, una compañía que normalmente produce ‘spray’ de pimienta para la autodefensa.

“Cuando estábamos en el parque no esperábamos que nos atacaran. De repente sentí agua en la espalda y en el brazo derecho. Primero no era nada más que eso, solo me sentí mojado. Entonces el agua empezó a quemar. Yo pregunté a mis amigos qué hacer. Me dijeron que me desnudara y yo lo hice y vi como mi piel se volvió roja, me empezó a picar y después a quemar”, dice Ahmet, una de las decenas de manifestantes afectadas por los violentos desalojos policiales.

Pese a que la sustancia química añadida a los cañones de agua es legal y no causa daños, como afirman sus productores, el líquido corrosivo y picante ya causó numerosas quemaduras y reacciones alérgicas en algunos manifestantes.

Estos efectos son solo una cara de la moneda. Pero lo más duro a lo que tienen que hacer frente los manifestantes son los problemas psicológicos que sufren debido a los excesos policiales. Los médicos denuncian que realmente atendieron a pacientes con fuertes heridas a causa del uso de los líquidos tóxicos. Pero lo más peligroso, según su opinión, son las consecuencias que los manifestantes podrían padecer en el futuro, ya que todavía son desconocidas.

“Como sabemos, el gas lacrimógeno es mortal. Especialmente puede ser mortal para los que sufren enfermedades del corazón o problemas respiratorios. Desgraciadamente, no sabemos los efectos del gas lacrimógeno a largo plazo. Ni conocemos qué efectos causa en los seres humanos, pero ya se realizaron algunas pruebas en animales y mostraron que este gas puede ser nocivo para las embarazadas”, dijo el doctor Ahmed Ozdemir.

Y a pesar de que los gases están prohibidos por la Convención de Ginebra de 1969, algunos países todavía los siguen usando, algo inaceptable según el personal sanitario.

“En esta cumbre en Ginebra esos gases, que son principalmente los mismos que se usaron en Vietnam, fueron considerados como armas químicas. 83 países votaron en contra de ellos. Sin embargo algunos países, entre ellos Turquía, no consideran el gas lacrimógeno como un arma química”, lamentó el galeno.

Fuente: Russia Today

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