Sindicatos y la ley dominical

 Cuando encuentro noticias como estas, empiezo a comprender mas a fondo lo que la profeta del Señor dijo ya hace decadas.
Fijensen que los sindicatos tienen directa relación con las leyes dominicales. A continuación les presento un acontecimiento que sucedio ayer 7/6/2010. 
El ayuntamiento de París rechazó el lunes extender la apertura de comercios al domingo tras un ferviente alegato del alcalde socialista Bertrand Delanoe, que se negó a aceptar “el valor supremo del consumo” pese a las críticas de concejales de derecha.
“Hace nueve meses, el Parlamento (francés) adoptó un texto titulado, quizá por antífrasis, ‘ley que reafirma el principio del descanso dominical'”, sostuvo el lunes Delanoe ante el concejo de la capital en el cual ocupan un escaño varios ministros del gobierno de derecha de Nicolas Sarkozy.
“¿Queremos un mundo donde el valor supremo sea el consumo? O un mundo que deja espacio para la cultura, la vida privada, familiar, intelectual o espiritual?”, se preguntó el regidor socialista.
La mayoría socialista, comunista y ecologista respaldó al alcalde, rechazando la posibilidad de ampliar las zonas turísticas que por ley nacional permiten la apertura de comercios los domingos.
Delanoe no sólo se apoyó en consideraciones de carácter social, sino también en las conclusiones de una comisión de concejales de diversas formaciones.
La ley que el Parlamento francés aprobó en agosto de 2009 autoriza la apertura de tiendas minoristas en áreas consideradas como zonas de alta importancia turística. En principio los empleados sólo trabajan el domingo de forma voluntaria y cobrando doble por las horas extras.
En París, donde hay siete zonas consideradas de importancia turística, todos los domingos abren sus puertas “entre 12.000 y 15.000 comercios, bares, y restaurantes, es decir más del 20% del conjunto de comercios”, indicó Delanoe en su intervención.
París, que anualmente recibe más de 28 millones de turistas, cuenta con unos 62.000 comercios de diversa índole.
Tras considerar que la situación de París en la materia es “equilibrada”, el alcalde explicó que los sindicatos del sector expresaron su “rechazo unánime” a una apertura dominical sobre todo porque “la gran mayoría” de los empleados de las grandes tiendas, por ejemplo, son mujeres.
Los sindicatos -dijo Delanoe- insisten en que la idea del voluntariado “es una trampa”.
“A menudo, las vendedoras no tienen en realidad opción entre trabajar o no el domingo”, sostuvo la número dos de los Verdes de París, Danielle Fournier.
En cambio, Genevieve Roig, presidenta de la delegación parisina en la Cámara de Comercio e Industria (CCIP) lamentó “los empleos que no serán creados” por esta decisión.
Concejal de la gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP) y secretario de Estado de Asuntos Europeos, Pierre Lellouche tachó la decisión municipal de “ideología de la semanita”. Su colega Pierre Yves Bournazel acusó a la izquierda capitalina de “privar de empleo a miles de parisinos”.
Pero según el alcalde, “excepto en los comercios frecuentados específicamente por turistas, la apertura dominical (…) no tiene ningún efecto positivo global en la economía parisina” que además provocaría una “competencia desleal”.

Los gremios serán uno de los instrumentos que traerán sobre esta tierra un tiempo de angustia como nunca ha habido desde que el mundo fue creado.

La obra del pueblo de Dios consiste en prepararse para los acontecimientos del futuro, los que pronto lo sobrecogerán con fuerza abrumadora. En el mundo se formarán monopolios gigantescos. Los hombres se asociarán en gremios que los encerrará en el redil del enemigo. Unos pocos hombres se unirán para apoderarse de todos los medios que puedan obtenerse en ciertos tipo de negocios. Se formarán gremios de obreros y los que rehuse unirse a ellos serán hombres marcados…

Estos gremios constituyen una de las señales de los último días. Los hombres están siendo unidos en atados listos para se quemados. Puede ser que sean miembros de la iglesia, pero mientras pertenezcan a esas asociaciones, no pueden guardar los mandamientos de Dios, porque el pertenecer a ellas implica despreciar todo el Decálogo.

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. . . y. . . a tu prójimo como a ti mismo” (Mar. 12: 30, 31). . . ¿Cómo pueden los hombres obedecer estas palabras, y formar combinación que privan a las clases más pobres de las ventajas que les pertenecen con justicia, y les impiden comprar o vender, a no ser bajo ciertas condiciones?

Los que pretenden ser hijos de Dios en ningún caso debería unirse a los gremios que ya están formados o que se van a formar. El Señor lo prohíbe. ¿No pueden ver los que estudian la profecías lo que hay delante de nosotros?

Pronto habrá que hacer frente a graves crisis, y queremos estar escondidos en la hendidura de la roca para que podamos ver a Jesús y ser vivificados por su Santo Espíritu. No tenemos tiempo que perder ni siquiera un instante.

Fuente: ¡Maranata: el el Señor Viene! p.181.

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