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Los argentinos tienen agrotóxicos de Monsanto en la sangre, así lo revela un estudio realizado en el país

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El estudio, financiado y realizado por una ONG en Mar del Plata, probó que los argentinos tienen agroquimicos de Monsanto en la sangre gracias a la utilización de estos tóxicos en alimentos frescos. La ONG Bios Argentina creadora de la campaña de concientización “Mala Sangre”, propuso a cinco funcionarios municipales publicar los resultados de los estudios que hallaron trazas de intoxicación química por consumir alimentos transgénicos rociados con pesticidas. El propósito de la ONG fue evidenciar que los venenos son absorbidos por el organismo humano induciendo enfermedades.

Pero los funcionarios públicos ignoraron la petición. Como respuesta, la ONG decidió realizar más estudios sobre la sangre de cuatro periodistas y el músico Juan Manuel Chazarreta. Lamentablemente, el resultado fue obvio para la ciudadanía informada acerca de los efectos altamente nocivos de los agrotóxicos y alimentos transgénicos: Los cinco argentinos mencionados tienen la sangre contaminada.

El laboratorio Fares Taie de Mar del Plata realizó los análisis bioquímicos, corroborando las pruebas con el Laboratory of Medical Investigations San Cecilio University Hospital de España. Ambos encontraron sustancias altamente tóxicas en todas las muestras, que, aunque en bajas proporciones, tienen un elevado potencial de bioacumulación en otros tejidos, y además, la capacidad de inducir enfermedades graves, según reporta el portal marplatense 0223.

Sustancias detectadas

* Diazinon: Se utiliza para matar insectos (el producto advierte que debe mantenerse fuera de las plantas comestibles debido a su alto grado de toxicidad). Desde el año 2002 en Estados Unidos, las escuelas optaron quitar “las malas hierbas” a mano, eliminando la necesidad de fumigación. El Diazinón se combina químicamente con la enzima acetilcolinesterasa y la inactiva. Esta enzima es esencial para el control de la transmisión del impulso nervioso. Su pérdida permite la acumulación de acetilcolina, la sustancia secretada por los nervios que activan los músculos, glándulas y otros. La acumulación de suficientes niveles de acetilcolina en las uniones entre músculos nervios causa contracciones musculares o espasmos. Y la acumulación entre los nervios en el cerebro provoca alteraciones sensoriales y de comportamiento. – Intoxicación: Dolor de cabeza, náuseas, mareos, pupilas puntiformes, visión borrosa, opresión en el pecho, dificultad para respirar, debilidad muscular o espasmos, dificultad para caminar, vómitos, calambres abdominales y diarrea. Efectos sobre el sistema nervioso central pueden incluir confusión, ansiedad, somnolencia, depresión, dificultad para concentrarse, dificultad para hablar, falta de memoria, insomnio, pesadillas, y una forma de psicosis tóxica que resulta en un comportamiento extraño. Los agricultores de Iowa y Minnesota relacionaron este químico con un mayor riesgo de linfoma no-Hodgkin, una forma rara de cáncer. Enlaces similares se encontraron en la década de 1980 en Nebraska.

* Endosulfán Alfa
* Endosulfán Eter

El endosulfán es el insecticida más utilizado de Argentina: 5,5 millones de litros por año para la producción de algodón, maíz y soja, entre otros cultivos. El insecticida ya fue prohibido en 74 países y, en junio de 2011, fue incluido en el Convenio de Estocolmo (espacio internacional auspiciado por la Organización de Naciones Unidas que regula el tratamiento de sustancias tóxicas). La Red de Acción sobre Plaguicidas (PAN) –integrada por 600 organizaciones de 90 países– afirma que “los efectos del endosulfán incluyen deformidades congénitas, desórdenes hormonales, parálisis cerebral, epilepsia, cáncer y problemas de la piel, vista, oído y vías respiratorias”. Consultado el Ministerio de Salud de la Nación sobre la toxicidad del endosulfán, respondió que “tiene propiedades carcinogénicas para los seres humanos”, fundamenta la Resolución 101/11 (de junio de 2011) de la Defensoría del Pueblo, que señala al endosulfán como responsable de alteraciones neurológicas, afección visual, efectos adversos sobre el sistema reproductivo masculino, los riñones y el hígado, entre otros efectos negativos. La Resolución recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó al endosulfán como “altamente tóxico”. Sin embargo, el gobierno nacional y los provinciales siempre minimizaron los efectos del insecticida. Recién en agosto de 2011, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) anunció la prohibición del uso del insecticida, pero dijeron que la limitación regiría recién a partir de julio de 2013…

* PCB 139
* PCB 180

Durante la década de 1920, Monsanto comenzó a expandir su producción química mediante bifenilos policlorados (PCB), para producir fluidos refrigerantes de transformadores eléctricos y motores. Cincuenta años después, la EPA publicó un informe citando a los PCBs como causantes de cáncer en animales, con pruebas adicionales indicando que produce cáncer en seres humanos. Casi 30 años después los PCBs fueron prohibidos en EE.UU., este químico sigue apareciendo en la sangre de las mujeres embarazadas, como se informó en un estudio de 2011. En Argentina se sigue utilizando PCBs.

Todas estas sustancias producen cáncer. Y atacan al sistema inmunológico humano dejando a las personas indefensas contra cualquier enfermedad. Recordemos que la condición médica de una persona con el sistema inmune destruido se llama SIDA. ¿Queda alguna duda sobre las intenciones de Monsanto para despoblar Sudamérica? ¿Por qué Clarín no informa sobre este problema? ¿Por qué el gobierno insiste brindando garantías a la corporación?

Como lo denunciaron incontables estudios realizados en todo el mundo, la investigación argentina probó y ratificó que los agrotóxicos no son inocuos como dice Monsanto. Los químicos no desaparecen tras su aplicación. Incluso y aunque el DDT no se usa desde hace años, y como algunos compuestos degradan en metabolitos que persisten y terminan en el cuerpo humano, hoy lo tenemos en la sangre.

* DDT: En 1972, el DDT fue prohibido en EE.UU. – Sus efectos adversos para la salud humana incluyen infertilidad,  fallos en el desarrollo, destrucción del sistema inmunológico, cáncer y muerte. El DDT impide al andrógeno unirse con su receptor, bloqueando, por lo tanto, al andrógeno para conducir un normal desarrollo sexual, dando lugar a anormalidades.

Petición al Gobierno

El Medio “Cuatro Vientos” indica que “Ante estos resultados, desde la ONG Bios exigieron que el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación apliquen una recomendación de la Defensoría del Pueblo de la Nación y se identifiquen con banda roja todos los agrotóxicos hasta tanto no se realicen los estudios toxicológicos necesarios”. Asimismo, la directora de la ONG, Silvana Buján, adelantó que se realizará un reclamo formal al Congreso de la Nación pidiendo una ley estricta que exija la Evaluación de Impacto Ambiental a cualquier actividad productiva.

En este marco cabe señalar que el Ministro de Planificación Federal, Inversión pública y Servicios, Julio De Vido, es famoso por aprobar proyectos sin estudios de impacto ambiental.

La ONG también solicitó que exista una franja de 1000 metros entre el espacio donde se aplican los agroquímicos y el sector poblado. Pero la realidad es que los tóxicos de Monsanto se encuentran hace años en la atmósfera y por lo tanto en el aire y las lluvias, así como en las corrientes subterráneas de agua, ríos y el mar, por lo cual debería solicitarse la prohibición de Monsanto en Argentina y no la implementación de barreras imaginarias.

Diego Ignacio Mur
Twitter: @DiegoMur
BWN Argentina

El estudio, financiado y realizado por una ONG en Mar del Plata, probó que los argentinos tienen agroquimicos de Monsanto en la sangre gracias a la utilización de estos tóxicos en alimentos frescos. La ONG Bios Argentina creadora de la campaña de concientización “Mala Sangre”, propuso a cinco funcionarios municipales publicar los resultados de los estudios que hallaron trazas de intoxicación química por consumir alimentos transgénicos rociados con pesticidas. El propósito de la ONG fue evidenciar que los venenos son absorbidos por el organismo humano induciendo enfermedades.

Pero los funcionarios públicos ignoraron la petición. Como respuesta, la ONG decidió realizar más estudios sobre la sangre de cuatro periodistas y el músico Juan Manuel Chazarreta. Lamentablemente, el resultado fue obvio para la ciudadanía informada acerca de los efectos altamente nocivos de los agrotóxicos y alimentos transgénicos: Los cinco argentinos mencionados tienen la sangre contaminada.

El laboratorio Fares Taie de Mar del Plata realizó los análisis bioquímicos, corroborando las pruebas con el Laboratory of Medical Investigations San Cecilio University Hospital de España. Ambos encontraron sustancias altamente tóxicas en todas las muestras, que, aunque en bajas proporciones, tienen un elevado potencial de bioacumulación en otros tejidos, y además, la capacidad de inducir enfermedades graves, según reporta el portal marplatense 0223.

Sustancias detectadas

* Diazinon: Se utiliza para matar insectos (el producto advierte que debe mantenerse fuera de las plantas comestibles debido a su alto grado de toxicidad). Desde el año 2002 en Estados Unidos, las escuelas optaron quitar “las malas hierbas” a mano, eliminando la necesidad de fumigación. El Diazinón se combina químicamente con la enzima acetilcolinesterasa y la inactiva. Esta enzima es esencial para el control de la transmisión del impulso nervioso. Su pérdida permite la acumulación de acetilcolina, la sustancia secretada por los nervios que activan los músculos, glándulas y otros. La acumulación de suficientes niveles de acetilcolina en las uniones entre músculos nervios causa contracciones musculares o espasmos. Y la acumulación entre los nervios en el cerebro provoca alteraciones sensoriales y de comportamiento. – Intoxicación: Dolor de cabeza, náuseas, mareos, pupilas puntiformes, visión borrosa, opresión en el pecho, dificultad para respirar, debilidad muscular o espasmos, dificultad para caminar, vómitos, calambres abdominales y diarrea. Efectos sobre el sistema nervioso central pueden incluir confusión, ansiedad, somnolencia, depresión, dificultad para concentrarse, dificultad para hablar, falta de memoria, insomnio, pesadillas, y una forma de psicosis tóxica que resulta en un comportamiento extraño. Los agricultores de Iowa y Minnesota relacionaron este químico con un mayor riesgo de linfoma no-Hodgkin, una forma rara de cáncer. Enlaces similares se encontraron en la década de 1980 en Nebraska.

* Endosulfán Alfa
* Endosulfán Eter

El endosulfán es el insecticida más utilizado de Argentina: 5,5 millones de litros por año para la producción de algodón, maíz y soja, entre otros cultivos. El insecticida ya fue prohibido en 74 países y, en junio de 2011, fue incluido en el Convenio de Estocolmo (espacio internacional auspiciado por la Organización de Naciones Unidas que regula el tratamiento de sustancias tóxicas). La Red de Acción sobre Plaguicidas (PAN) –integrada por 600 organizaciones de 90 países– afirma que “los efectos del endosulfán incluyen deformidades congénitas, desórdenes hormonales, parálisis cerebral, epilepsia, cáncer y problemas de la piel, vista, oído y vías respiratorias”. Consultado el Ministerio de Salud de la Nación sobre la toxicidad del endosulfán, respondió que “tiene propiedades carcinogénicas para los seres humanos”, fundamenta la Resolución 101/11 (de junio de 2011) de la Defensoría del Pueblo, que señala al endosulfán como responsable de alteraciones neurológicas, afección visual, efectos adversos sobre el sistema reproductivo masculino, los riñones y el hígado, entre otros efectos negativos. La Resolución recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó al endosulfán como “altamente tóxico”. Sin embargo, el gobierno nacional y los provinciales siempre minimizaron los efectos del insecticida. Recién en agosto de 2011, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) anunció la prohibición del uso del insecticida, pero dijeron que la limitación regiría recién a partir de julio de 2013…

* PCB 139
* PCB 180

Durante la década de 1920, Monsanto comenzó a expandir su producción química mediante bifenilos policlorados (PCB), para producir fluidos refrigerantes de transformadores eléctricos y motores. Cincuenta años después, la EPA publicó un informe citando a los PCBs como causantes de cáncer en animales, con pruebas adicionales indicando que produce cáncer en seres humanos. Casi 30 años después los PCBs fueron prohibidos en EE.UU., este químico sigue apareciendo en la sangre de las mujeres embarazadas, como se informó en un estudio de 2011. En Argentina se sigue utilizando PCBs.

Todas estas sustancias producen cáncer. Y atacan al sistema inmunológico humano dejando a las personas indefensas contra cualquier enfermedad. Recordemos que la condición médica de una persona con el sistema inmune destruido se llama SIDA. ¿Queda alguna duda sobre las intenciones de Monsanto para despoblar Sudamérica? ¿Por qué Clarín no informa sobre este problema? ¿Por qué el gobierno insiste brindando garantías a la corporación?

Como lo denunciaron incontables estudios realizados en todo el mundo, la investigación argentina probó y ratificó que los agrotóxicos no son inocuos como dice Monsanto. Los químicos no desaparecen tras su aplicación. Incluso y aunque el DDT no se usa desde hace años, y como algunos compuestos degradan en metabolitos que persisten y terminan en el cuerpo humano, hoy lo tenemos en la sangre.

* DDT: En 1972, el DDT fue prohibido en EE.UU. – Sus efectos adversos para la salud humana incluyen infertilidad,  fallos en el desarrollo, destrucción del sistema inmunológico, cáncer y muerte. El DDT impide al andrógeno unirse con su receptor, bloqueando, por lo tanto, al andrógeno para conducir un normal desarrollo sexual, dando lugar a anormalidades.

Petición al Gobierno

El Medio “Cuatro Vientos” indica que “Ante estos resultados, desde la ONG Bios exigieron que el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación apliquen una recomendación de la Defensoría del Pueblo de la Nación y se identifiquen con banda roja todos los agrotóxicos hasta tanto no se realicen los estudios toxicológicos necesarios”. Asimismo, la directora de la ONG, Silvana Buján, adelantó que se realizará un reclamo formal al Congreso de la Nación pidiendo una ley estricta que exija la Evaluación de Impacto Ambiental a cualquier actividad productiva.

En este marco cabe señalar que el Ministro de Planificación Federal, Inversión pública y Servicios, Julio De Vido, es famoso por aprobar proyectos sin estudios de impacto ambiental.

La ONG también solicitó que exista una franja de 1000 metros entre el espacio donde se aplican los agroquímicos y el sector poblado. Pero la realidad es que los tóxicos de Monsanto se encuentran hace años en la atmósfera y por lo tanto en el aire y las lluvias, así como en las corrientes subterráneas de agua, ríos y el mar, por lo cual debería solicitarse la prohibición de Monsanto en Argentina y no la implementación de barreras imaginarias.

Diego Ignacio Mur
Twitter: @DiegoMur
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