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EL DESASTRE QUE SE CIERNE SOBRE UNA DE LAS MAYORES CIUDADES DEL MUNDO

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La ciudad de Sao Paulo es el hogar de 20 millones de brasileños, la 12ª mega-ciudad más grande del planeta.

Una gran urbe con todos los recursos típicos de una gran metrópolis.

Sin embargo, dispone tan sólo de 60 días de suministro de agua restante.

A esta enorme ciudad solo le quedan dos meses de suministro de agua garantizado, ya que actualmente se está nutriendo de la segunda de las tres reservas de emergencia de las que dispone, según informa Reuters.

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Las reservas técnicas ya han sido liberadas y la ciudad entra ahora en las vacaciones, la temporada de mayor gasto de agua, algo que provoca que sus 20 millones de habitantes estén en serio peligro de afrontar un severo racionamiento de agua en pocas semanas, con los consecuentes trastornos devastadores.

Pero este no es un problema que solo afecte a Sao Paulo; el caso de Sao Paulo nos meustra la extrema miopía de las sociedades humanas y su incapacidad para vivir de forma sostenible en el planeta.

En numerosas regiones de todo el mundo, como India, Brasil, China o California o Oklahoma en EEUU, las poblaciones humanas crecen más rápidamente que la capacidad de sus sistemas acuíferos locales.

Por lo visto, casi ninguna nación o gobierno en el mundo parece ser capaz de limitar el consumo de agua de las poblaciones locales a niveles que sean sostenibles en el largo plazo.

En cambio, la codicia sin fin del modelo de negocio “crecer-consumir-beneficio” que domina la economía mundial no deja lugar a ningún atisbo de equilibrio con la naturaleza.

La filosofía primordial de la empresa moderna es dominar la naturaleza con los productos químicos, la minería y el monocultivo y maximizar el beneficio posponiendo cualquier gran problema para que lo solucione la siguiente generación.

El resultado de esta actitud es un mundo en el que nadie piensa en las consecuencias a largo plazo porque todo el mundo está demasiado ocupado tratando de ganar hasta el último céntimo aunque eso implique destruir el futuro.

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Un ejemplo flagrante de ello es la ciudad de Las Vegas, una ciudad sin agua en el futuro que no deja de construir nuevos casinos y hacer crecer su población aún cuando el nivel de agua del Lago Mead, del que se alimenta, ya ha caído hasta niveles de emergencia.

¿Qué cree que beberá la gente de Las Vegas cuando el agua barata y de fácil obtención haya desaparecido? ¿Tragarán polvo y se autoconvencerán de que es agua?
Nadie en Las Vegas piensa en esto.

Las Vegas, vista aérea
Las Vegas, vista aérea

Por definición, cualquier persona que fuera consciente de lo que está sucediendo con el agua en Nevada, Arizona o California, ya habría vendido sus propiedades y se habría marchado.

Los que todavía habitan en regiones con suministros de agua insostenibles, tales como Sao Paulo, tienden a creer que el problema no existe.

Esta psicología delirante se refleja claramente en la civilización humana moderna y en sus gobiernos, que hacen creer a la gente en fantasías como “el crecimiento económico sin fin”, con el fin de mantener a las masas obedientes trabajando duro día tras día, para que tengan la esperanza de que están asegurándose un futuro…un futuro que ya ha sido hipotecado mucho antes.

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La disminución de los suministros de agua son como los gastos de la deuda pública

A menudo somos engañados con la creencia de que el gobierno va a resolver todos estos problemas por nosotros.

Alguna gente inocente aún cree en estos cuentos…

Si el agua dulce fuera una cuenta bancaria, el déficit del gasto mundial nos mostraría unos alarmantes números rojos, acercándose al punto de inflexión de al bancarrota.

Y precisamente de la misma forma en que el gobierno de Estados Unidos o el de España, por ejemplo, piden prestado dinero para cubrir los gastos inmediatos de hoy sin tener la más mínima intención de pagar esa deuda el día de mañana, la sociedad humana también está endeudando su agua para cubrir las demandas de agua de hoy, sin pensar en la posibilidad de devolver esa agua el día de mañana.

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Ahora mismo, en California y en otras regiones del mundo, los agricultores están bombeando agua de acuíferos subterráneos que debería haber permanecido allí hasta el año 2030.

A medida que vayan secando esos acuíferos, van a estar destruyendo gravemente las reservas del futuro, gastando en el año 2015 el agua que deberían haber utilizado en 2050.

De esta misma manera, los acuíferos que debía haber durado 100 o 200 años estarán completamente secos en un futuro no muy lejano.

Las fincas y granjas que en su día producían alimentos, ya no podrán producir nada.

Las poblaciones que dependían de alimentos baratos para pagar los gastos básicos, se encontrarán muertas de hambre y en bancarrota y viviendo de los cupones de alimentos del gobierno, con la consiguiente pérdida de libertad que siempre implica la dependencia del gobierno para subsistir.

Los gobiernos del mundo, que dependen de un suministro de alimentos asequible para mantener a la población relativamente dócil, se toparán de bruces con revueltas masivas y caos social.

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Si nada cambia, estamos a punto de ver un hito en la historia de nuestro mundo

Si no aparece urgentemente algo de lluvia que invierta la extrema sequía, la ciudad de Sao Paulo puede experimentar un “ensayo” de este escenario apocalíptico en tan sólo 60 días.

La historia de la civilización humana nunca ha visto a una ciudad de 20 millones quedarse sin agua y nadie sabe exactamente cómo puede desarrollarse un escenario de este tipo.

Pase lo que pase, tarde o temprano una versión mucho peor de la crisis, inevitablemente, se desarrollará en ciudades como Las Vegas, o en el Sur de California, el Norte de Texas y las ciudades de Phoenix y Tucson.

Los seres humanos modernos no reconocen la realidad hasta que ésta no les da una fuerte bofetada en la cara.

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Parece que a nadie le interesan temas como la contaminación química, la sobrepesca en los océanos de todo el mundo, la contaminación farmacéutica de los cursos de agua, el uso de las reservas mundiales de petróleo, la contaminación genética de cultivos con Organismos Genéticamente Modificados, la destrucción de los acuíferos o el gasto de la deuda pública insostenible que apoyan los regímenes gubernamentales fraudulentas en todo el mundo…

Pocas personas tienen la voluntad de reconocer honestamente las consecuencias futuras de las acciones de hoy. La mayoría de la gente prefiere, simplemente, “arreglárselas” con el status quo y pensar en las siguientes vacaciones.

Para la mayoría es más conveniente creer en las mentiras que nos dicen los gobiernos a través de los medios de comunicación de masas.

“Todo está bajo control” es la mayor mentira de todas, pronunciada continuamente por esos gobiernos que prácticamente en todo el mundo, están quebrados y/o son unos incompetentes y unos corruptos.

La gran mentira realmente que todo el mundo cree actualmente es que es imposible que se produzcan cambios radicales y repentinos; que las cosas siempre van a continuar como siempre han sido, por la sencilla e ilógica razón de que siempre han sido así.

Pocas personas pueden imaginar un mundo sin combustibles fósiles; sin una red eléctrica que funcione; sin un sistema de respuesta de emergencia que funcione; sin comida barata y fácil que aparece mágicamente en los estantes de los supermercados, etc.

Y así, los ciudadanos del mundo con avidez beberán hasta la última gota de agua restante.

Llenarán sus tanques de combustible con el último litro de gasolina; talarán el último bosque restante; pescarán hasta el último pez del océano; arrancarán de la tierra hasta el último elemento de tierras raras que quede; y harán una última presa para cortar hasta el último río libre del planeta. Este apetito insaciable que tenemos por el beneficio inmediato sólo puede conducirnos a la autodestrucción.

Si se creara la ilusión de que el oxígeno en la atmósfera puede convertirse en oro macizo, la gente de todas partes alrededor del mundo lo estaría extrayendo sin cesar para su propio beneficio, hasta consumir toda la atmósfera y morir de asfixia.

Con su último aliento, aún estarían diciendo: “¡Pero yo soy rico!”

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Cuando Sao Paulo, (si no tiene un golpe de suerte o de gran ingenio), choque con la realidad en los próximos meses, seguirá los pasos de la Isla de Pascua, los indios Anasazi, los asirios antiguos y otras civilizaciones fallidas que se extinguieron hace mucho tiempo.

Si usted está leyendo esto, usted está viviendo en una época de gran importancia histórica: usted será testigo del desarrollo de la “era del colapso” de la civilización humana.

Esta época ya ha comenzado, y aunque aún puede transcurrir un siglo antes de ver el desastre en toda su magnitud, los historiadores del futuro contarán que ésta fue la época de la destrucción desenfrenada del planeta a manos de una sociedad humana basada en el autoengaño.

Artículo escrito por Mike Adams en NaturalNews.com


Fuente: http://www.naturalnews.com/047865_mega-cities_water_supply_human_civilization.html

http://www.reuters.com/article/2014/11/29/us-sao-paulo-water-idUSKCN0JD05020141129

 

 

 

 

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